Discurso del presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón Fernández.

Compañeros de mesa, autoridades civiles, militares y académicas, asistentes a este acto, buenos días a todos y a todas.

Quiero comenzar estas palabras dando las gracias al alcalde de Borrenes, Eduardo Prada, y a todo su municipio por la implicación, el cariño y el esfuerzo que han puesto para organizar la procesión del Día del Bierzo. Esa colaboración vecinal, sencilla y sincera, es la que realmente construye pueblo y territorio. Y ojalá esa misma disposición la encontráramos siempre y en todas las administraciones, porque cuando la hay, las cosas funcionan mejor.

Hoy no vengo a confrontar, vengo a tender puentes. Porque el Bierzo no necesita enfrentamientos estériles, sino respuestas firmes y compartidas. Necesita hechos, no promesas; necesita previsión, no urgencias; necesita que nos pongamos de acuerdo en lo esencial: proteger nuestra tierra, nuestra gente y nuestro futuro.

Por eso quiero hacer un llamamiento sincero a la colaboración institucional. A dejar a un lado las polémicas vacías y las palabras gruesas que lo único que logran es aumentar la desafección de la ciudadanía hacia quienes deberíamos velar por ella. Cuando las administraciones nos enredamos en disputas, quien pierde es el vecino, la vecina, que siente que nadie la protege. Y eso es exactamente lo que no podemos permitir.

Esta lealtad institucional es compatible con la reiteración de la petición que hace justamente un año le dirigía al Gobierno Central: que se proceda a la licitación del primer tramo berciano de la A76 ( Villamartín-Requejo ) y que se finalice el estudio técnico para determinar la mejor solución al lazo ferroviario del Manzanal. En cuanto al lazo del Manzanal no sólo se ha de rematar el estudio sino que se han de consignar ya las primeras partidas para poner en marcha la solución que se proponga.

Y es imprescindible reflexionar en voz alta sobre los incendios. Los graves incendios del año pasado no fueron un accidente, fueron el resultado de una inacción prolongada, de no reaccionar con decisión y eficacia ante los reiterados avisos que llevábamos años recibiendo. Y este año, lejos de aprender, hemos repetido errores. Las brigadas forestales han empezado más tarde que en 2025, no están completas, y el presupuesto para el desbroce de la interfaz urbano-forestal sigue siendo el mismo, a pesar de que sabemos que cada hectárea quemada nos cuesta entre 20.000 y 30.000 euros en extinción, sin contar la repoblación ni el daño humano.

Pero lo más doloroso, lo que nunca deberíamos tener que contar, es que hemos perdido vidas en Manzanedo de Valdueza. Begoña y Conchi fallecieron arrastradas por una riada de tierra y piedras que se originó en una zona calcinada el año pasado. Disfrutaban en familia de las fiestas de su pueblo. Y su muerte no es un destino, es un fracaso de quienes tenemos la obligación de prevenir. Quiero recordarlas con respeto y con dolor, y enviar un abrazo fuerte a sus familias, a sus seres queridos, a sus vecinos y vecinas. Su recuerdo nos exige una profunda reflexión por parte de quienes tenemos responsabilidades institucionales. 

No podemos seguir así. Comparto plenamente lo manifestado recientemente por el profesor Fernández Manso: Necesitamos un nuevo modelo forestal, con financiación plurianual, objetivos a diez o quince años, y una planificación que sobreviva a los cambios de gobierno. Necesitamos un sistema nacional de cartografía de exposición a incendios, que integre población, viviendas, infraestructuras, vías de evacuación y vulnerabilidad social. No basta con saber dónde puede arder hoy; hay que anticipar dónde un incendio puede convertirse en catástrofe mañana.

Y necesitamos gobernanza: quién decide, quién ejecuta, quién mantiene y quién responde si no se actúa. El Gobierno ha planteado un pacto frente a la emergencia climática. Solo será útil si se traduce en territorio, presupuesto, calendario e indicadores. Sin eso, será una declaración bonita, pero insuficiente.

Ya vamos tardes, con dos vidas perdidas y muchos daños materiales a nuestras espaldas. Pongámonos todos a ello ya.

Desde este Consejo Comarcal, extiendo la mano a la Junta de Castilla y León, al Gobierno central, a los ayuntamientos, a las entidades locales y a la sociedad civil. Trabajemos juntos. Coordinémonos. Dejemos de mirarnos de reojo y miremos al Bierzo. Porque el Bierzo nos necesita.

Y quiero hacer un último llamamiento: que esa colaboración que hoy agradezco al Ayuntamiento de Borrenes se extienda también a lograr una gestión unificada del paraje de Las Médulas. Un espacio único, patrimonio de la humanidad, que no entiende de fronteras administrativas. Gestionémoslo como se merece: con una sola voz, con un solo plan, con un solo compromiso.

Ya para finalizar, quiero decir algo alto y claro: para que esta colaboración sea real y efectiva, desde el Consejo pedimos un mayor compromiso, especialmente a la Junta de Castilla y León y a los propios ayuntamientos de nuestra comarca. Confíen en el Consejo Comarcal del Bierzo. Confíen en su gestión. Porque esta institución conoce el territorio, sus gentes, sus problemas y sus fortalezas como ninguna otra. Hemos demostrado, pese a las dificultades económicas y administrativas, que somos buenos gestores de servicios públicos, que sabemos priorizar y que respondemos cuando se nos da la oportunidad y los medios. Por eso, vuelvo a pedir una financiación adecuada a las necesidades reales del Bierzo. No pedimos privilegios, pedimos lo justo para proteger nuestra tierra y a quienes la habitan. Escuchen al Consejo, porque cuando habla, habla desde el conocimiento y desde el corazón de esta comarca.

Feliz Día del Bierzo¡¡¡¡

Feliz Día de la Encina¡¡¡

Muchas gracias.

Acto institucional en el Ayuntamiento de Ponferrada